¿Debes cambiar tu entrenamiento por tu ciclo menstrual? Lo que dice realmente la ciencia

En redes sociales se ha popularizado una tendencia llamada cycle syncing o “sincronización del ciclo”, que propone ajustar el tipo de ejercicio según las fases del ciclo menstrual. Según sus promotores, durante la menstruación lo ideal sería practicar actividades suaves como caminar, estiramientos, yoga o pilates, evitando entrenamientos intensos o de fuerza.

Sin embargo, la evidencia científica disponible no respalda la idea de que las mujeres o personas menstruantes deban dejar de hacer ejercicio intenso durante esos días. Especialistas en ginecología y medicina del deporte coinciden en que la menstruación no es un impedimento para practicar actividad física, incluidos ejercicios de fuerza o resistencia.

Qué ocurre en el cuerpo durante el ciclo menstrual

El ciclo menstrual es un proceso biológico que suele durar alrededor de 28 días —aunque puede variar— y en el que se producen cambios hormonales asociados principalmente a dos hormonas: el estrógeno y la progesterona.

Según la organización Reproducción Asistida, estas fluctuaciones hormonales forman parte del funcionamiento normal del sistema reproductivo. No obstante, especialistas señalan que dichos cambios no afectan de forma significativa el rendimiento deportivo.

La ginecóloga Erika Angulo explica que las hormonas sí generan cambios fisiológicos conocidos, como los cólicos o variaciones en el estado de ánimo. Sin embargo, esos cambios no implican una reducción real de la fuerza, la velocidad o la resistencia física.

En muchos casos, lo que puede influir en la percepción del esfuerzo es la presencia de síndrome premenstrual o dolor menstrual, conocido médicamente como dismenorrea. Aun así, estos síntomas varían mucho de una persona a otra.

El ejercicio también puede aliviar las molestias

De acuerdo con especialistas en medicina del deporte, el ejercicio físico durante la menstruación incluso puede tener efectos positivos.

El movimiento favorece el flujo menstrual y puede reducir molestias como cólicos, inflamación o cambios en el estado de ánimo. Esto ocurre gracias a mecanismos como la liberación de endorfinas y la mejora de la circulación sanguínea, que beneficia tanto a los músculos como al cerebro.

Por ello, los expertos no recomiendan suspender el entrenamiento durante el periodo menstrual, sino adaptar la intensidad si aparecen síntomas como fatiga o dolor.

Adaptar el entrenamiento según el cuerpo

La fisioterapeuta Fátima Martínez explica que la necesidad de modificar el entrenamiento depende también del tipo de actividad. No es lo mismo practicar disciplinas de baja intensidad, como pilates, que deportes exigentes como el crossfit o el levantamiento de pesas.

En algunos casos, durante la menstruación puede ser útil reducir temporalmente la carga, el volumen o la intensidad del entrenamiento, y enfocarse más en la técnica, la movilidad o la recuperación.

Este ajuste no significa abandonar la disciplina, sino adaptarla a las condiciones físicas del momento.

El componente emocional también influye

Para muchas atletas, el rendimiento deportivo no depende únicamente de factores físicos. El estado mental y emocional también juega un papel importante.

Entrenadoras y deportistas señalan que, en ocasiones, el ciclo menstrual puede influir más en el estado de ánimo o en la motivación que en la capacidad física real. Sentirse cansada, estresada o poco motivada puede afectar la percepción del rendimiento durante el entrenamiento.

Además, factores como el descanso, la alimentación o el estrés diario pueden influir incluso más que el propio ciclo menstrual en el desempeño deportivo.

Escuchar al cuerpo, la recomendación clave

Los especialistas coinciden en que no existen reglas universales sobre cómo entrenar durante la menstruación. Cada persona experimenta el ciclo de manera distinta y los síntomas pueden variar según la edad, la salud o condiciones médicas como el síndrome de ovario poliquístico, los miomas o la endometriosis.

Por ello, la recomendación principal es desarrollar autoconocimiento corporal y adaptar la actividad física según cómo se sienta cada persona.

En lugar de abandonar el ejercicio, los expertos sugieren mantener la actividad y hacer ajustes cuando sea necesario. Escuchar al cuerpo, entrenar con objetivos realistas y practicar ejercicio por gusto y bienestar siguen siendo las claves para una vida activa y saludable.

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