Por Juan Pablo Ojeda
La presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que su gobierno prepara un plan para evitar que la crisis en Medio Oriente se traduzca en aumentos en el precio de las gasolinas en México. La estrategia contempla coordinación con la Secretaría de Energía y con la Comisión Federal de Electricidad, así como la posible reactivación de estímulos fiscales.
Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que, aunque México todavía importa una parte de gasolinas y turbosinas, la mayoría de los derivados del petróleo que se consumen en el país se producen internamente. Sin embargo, reconoció que el alza internacional del crudo puede impactar los costos nacionales si no se aplican mecanismos de contención.
El principal instrumento sería el estímulo al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Sheinbaum detalló que, si los precios internacionales superan cierto nivel, la Secretaría de Hacienda activaría un subsidio que compense el incremento, reduciendo temporalmente el cobro del impuesto para amortiguar el golpe a las familias.
La presidenta recordó que un esquema similar fue aplicado en 2022 por el entonces mandatario Andrés Manuel López Obrador, cuando el conflicto entre Rusia y Ucrania disparó los precios internacionales del petróleo. En ese momento, el estímulo al IEPS permitió contener aumentos bruscos en el mercado interno.
El nuevo escenario tiene como epicentro el conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán, que derivó en el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de crudo. Por esa vía transita cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo.
De acuerdo con la firma de análisis energético Kpler, el tráfico de petroleros en la zona cayó hasta 90% desde el estallido del conflicto. Esto ha generado presión inmediata en los mercados globales: el petróleo Brent ronda los 80 dólares por barril, casi 10% por encima de su nivel previo a la escalada, con proyecciones que advierten posibles incrementos superiores a los 100 dólares si la tensión persiste.
Además del crudo, el gas natural licuado (GNL) también enfrenta riesgos. Cerca del 20% de las exportaciones globales de este energético, principalmente desde Qatar, atraviesan la zona afectada. Países asiáticos como Pakistán, Bangladesh e India dependen en gran medida de estos suministros.
Ante este panorama internacional volátil, el gobierno mexicano apuesta por una combinación de producción interna y política fiscal para blindar el mercado doméstico. El reto, sin embargo, será equilibrar el costo del subsidio con la estabilidad de las finanzas públicas, en un contexto donde cada peso destinado al estímulo implica menores ingresos tributarios.
