Por Juan Pablo Ojeda
En un equipo que busca estabilidad y liderazgo, hoy el nombre que marca diferencia es el de Keylor Navas. El arquero costarricense no solo llegó con un currículum que impone —tras su paso por el Real Madrid—, sino que en pocos meses se convirtió en la figura más importante del vestidor de Pumas UNAM.
Dentro y fuera de la cancha, Navas ha asumido un rol de líder. Su experiencia, disciplina y forma de entrenar elevan la exigencia del grupo. Para la afición auriazul, su presencia transmite seguridad; para sus compañeros, representa una guía silenciosa pero firme. Sin embargo, mientras su rendimiento sostiene al equipo, su futuro contractual está en el aire.
El guardameta termina contrato en verano y, hasta ahora, no ha recibido ninguna oferta formal de renovación. El propio Navas fue claro: si el club se hubiera acercado desde diciembre, habría firmado sin problema. Pero hoy, en sus palabras, “no tiene nada que firmar”. Es decir, no hay propuesta sobre la mesa.
La situación llama la atención porque el futbolista ha reiterado que está feliz en Universidad Nacional. Se siente identificado con el equipo, agradece el respaldo del cuerpo técnico y el cariño de la afición, que lo ha arropado tanto en el estadio como en la calle. Para un jugador con su trayectoria internacional, no es menor que destaque el sentido de pertenencia como una razón para quedarse.
En términos deportivos, la continuidad de Navas sería un mensaje de estabilidad para Pumas. Un portero de su jerarquía no solo aporta atajadas, sino liderazgo en momentos de presión, orden defensivo y mentalidad competitiva. En un futbol mexicano donde los proyectos suelen cambiar con rapidez, mantener una figura así puede marcar diferencia en aspiraciones y resultados.
Mientras tanto, el arquero insiste en su profesionalismo. Asegura que el hecho de no tener oferta no cambia su compromiso: entrena al máximo y compite con la misma intensidad. Separar lo contractual de lo deportivo es parte de su ética como jugador.
La pelota, ahora, está del lado de la directiva. La afición quiere que se quede. El jugador abre la puerta. El tiempo y las negociaciones definirán si el liderazgo de Keylor Navas continúa defendiendo el arco universitario o si este capítulo en Ciudad Universitaria llega a su fin.
