Por Juan Pablo Ojeda

 

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que sostuvo una llamada telefónica con el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, luego del operativo en Jalisco donde fue abatido Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.

La conversación, que duró alrededor de ocho minutos, fue iniciativa del presidente estadounidense, quien buscó conocer de primera mano la situación en México tras los hechos violentos registrados después del operativo. Según explicó Sheinbaum en su conferencia matutina, le detalló cómo se llevó a cabo la acción y subrayó que la coordinación bilateral en materia de inteligencia ha sido constante.

El punto central del intercambio fue la cooperación en seguridad. La presidenta dejó claro que el apoyo de Estados Unidos se limitó al intercambio de información de inteligencia, mientras que la operación fue ejecutada por la Secretaría de la Defensa Nacional. Es decir, México realizó el despliegue en campo y tomó las decisiones operativas.

Este matiz no es menor. En términos políticos y diplomáticos, delimitar el alcance de la participación extranjera es clave para mantener el principio de soberanía, al mismo tiempo que se reconoce la colaboración internacional en la lucha contra el crimen organizado. Para ambos gobiernos, el mensaje es que existe coordinación, pero sin intervención directa de fuerzas estadounidenses en territorio mexicano.

El contexto también pesa. El Mencho era uno de los criminales más buscados por ambos países, con acusaciones relacionadas con tráfico de drogas, particularmente fentanilo, hacia territorio estadounidense. Bajo su liderazgo, el CJNG amplió su presencia en varias regiones de México y consolidó rutas internacionales, lo que lo convirtió en objetivo prioritario para agencias de seguridad.

Tras el operativo, se registraron episodios de violencia en Jalisco y otras zonas, lo que encendió alertas tanto en México como en Estados Unidos. De ahí la llamada directa entre mandatarios. Sin embargo, Sheinbaum descartó que, por ahora, exista una reunión presencial programada con Trump; ambos acordaron mantener el diálogo abierto.

En términos de política pública, este episodio refleja dos ejes: por un lado, la estrategia de seguridad nacional enfocada en desarticular liderazgos criminales; por otro, la dimensión internacional del combate al narcotráfico, especialmente por el impacto del fentanilo en Estados Unidos. La coordinación binacional seguirá siendo un tema central en la relación bilateral.

La llamada no fue larga, pero sí simbólica. Marca el tono de cómo ambos gobiernos quieren manejar la narrativa: cooperación estrecha, respeto institucional y continuidad en la estrategia contra el crimen organizado.

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