Ni el tiempo ni las modernidades han podido con la fe de los ocho barrios. La Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en Iztapalapa se alista para su edición 2026, cargando con una mística especial. Esta tradición, que brotó en 1833 como una manda al Señor de la Cuevita para frenar el cólera morbus, cumple este año un papel fundamental en el mapa cultural del planeta.

Tras la histórica inscripción en la Lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en diciembre de 2025, la comunidad de los barrios de San Lucas, San Pedro, San Miguel, San Pablo, San Ignacio, San José, La Asunción y Santa Bárbara recibió apenas este mes el certificado oficial de manos de autoridades como la alcaldesa Aleida Alavez.

Calendario de la Semana Santa 2026

Para que no te agarren en curva y planees bien la vuelta al oriente de la CDMX, aquí te dejamos los días clave donde más de 5,000 personas, entre actores y voluntarios, tomarán las calles:

  • Domingo de Ramos (29 de marzo): Entrada triunfal a Jerusalén y procesiones por los barrios originarios.
  • Jueves Santo (2 de abril): Representación de la Última Cena, el lavatorio de pies y la traición de Judas en la Macroplaza.
  • Viernes Santo (3 de abril): El día fuerte. El viacrucis recorre kilómetros de asfalto caliente hasta la crucifixión en el Cerro de la Estrella.
  • Sábado de Gloria y Domingo de Resurrección (4 y 5 de abril): Cierre de actividades con la escena de la Resurrección y festejos de Pascua.

Logística y esfuerzo comunitario

Llevar a cabo este evento no es «enchílame otra». Los vecinos de la demarcación costean de su propio bolsillo gran parte del vestuario y las cruces, que pueden llegar a pesar hasta 90 kilos. El despliegue de seguridad suele rebasar los 3,000 elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) para resguardar a los más de 2 millones de visitantes que se esperan este año.

Dato importante: La entrada es gratuita, pero se recomienda llegar antes de las 08:00 horas el Viernes Santo, usar bloqueador solar y llevar mucha agua, porque el sol en el Cerro no perdona.

Iztapalapa no solo pone los escenarios; pone el corazón en una puesta en escena que nació de una tragedia sanitaria y hoy es orgullo de todo México ante el mundo.

 

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