Durante su visita al municipio de San Pablo Huitzo, la titular de la Secretaría de Cultura, acompañada por el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, y la presidenta municipal, Verónica Reyes López, subrayó que la preservación de la Tumba 10 será resultado del trabajo conjunto de los tres órdenes de gobierno, con pleno respeto a las comunidades locales y a su patrimonio cultural.
Claudia Curiel de Icaza destacó que actualmente se realizan trabajos de estabilización en el sitio arqueológico, con el objetivo de que pueda abrirse al público hacia finales de este año. Señaló que se trata de uno de los hallazgos más importantes de la cultura zapoteca, tanto por su estado de conservación como por la información que aportará sobre la cosmogonía y organización social de este pueblo originario.
De acuerdo con información del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la cercanía entre la Tumba 10 de Huitzo y la Tumba 5 del Cerro de la Campana o Huijazoo permite considerar que esta área formó parte de una acrópolis contemporánea a Monte Albán, la gran capital zapoteca, lo que refuerza su relevancia histórica y científica.
Por su parte, el gobernador Salomón Jara Cruz recordó que fue la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, quien dio a conocer internacionalmente el descubrimiento de la Tumba 10, destacando el valor excepcional de encontrar vestigios de más de 1,600 años de antigüedad en territorio oaxaqueño.
El recorrido oficial fue guiado por el director general del INAH, Omar Vázquez Herrera, y la arqueóloga Cira Martínez López, quienes mostraron a las autoridades la arquitectura y decoración de la tumba, localizada en la cima del Cerro de la Cantera. Los especialistas explicaron que el sitio presenta características únicas dentro del periodo Clásico Tardío (600–900 d.C.).
Desde el año pasado, personal del Centro INAH Oaxaca trabaja de manera permanente en la zona. Los arqueólogos Jorge Bautista Hernández y Gabriela Galicia Moreno identificaron una cripta de bóveda escalonada construida con losas de caliza y cantera gris, recubiertas de estuco, cuyas dimensiones y diseño reflejan un alto grado de sofisticación arquitectónica.
De manera paralela, restauradoras del INAH realizan labores de estabilización de la pintura mural, cuyo estado de conservación es delicado, mientras que otros equipos desarrollan estudios cerámicos, iconográficos, epigráficos y de antropología física, con el fin de profundizar en el conocimiento de las dinastías locales y los usos funerarios zapotecos.
Por sus características, la Tumba 10 de Huitzo ha sido comparada con la Tumba 5 de Huijazoo, descubierta en 1985, sitio que también fue visitado por la comitiva para supervisar los avances en la construcción de su Centro de Atención a Visitantes. Especialistas del INAH señalaron que ambos espacios fueron centros de poder regional que aglutinaron a los pueblos zapotecos del norte del Valle de Etla.
Finalmente, la presidenta municipal Verónica Reyes López expresó el agradecimiento de la comunidad de Huitzo por el acompañamiento institucional, al considerar que la preservación del patrimonio arqueológico representa una oportunidad para fortalecer la identidad cultural y el desarrollo local.
