Por Bruno Cortés
La discusión sobre la Reforma Electoral volvió al centro del debate público desde el Senado, pero esta vez con un enfoque que busca conectar con una demanda muy común entre la ciudadanía: gastar menos y representar mejor. La presidenta del Senado de la República, Laura Itzel Castillo Juárez, explicó que una de las principales aspiraciones de la población no es solo reducir el costo de las elecciones, sino cambiar la forma en que trabajan senadoras, senadores, diputadas y diputados.
Dicho de manera sencilla, la legisladora planteó que la política deje de hacerse solo desde el escritorio y se traslade al territorio. Es decir, que quienes hacen las leyes salgan más a las calles, recorran comunidades y estén cerca de la gente que dicen representar. Para Castillo Juárez, esa cercanía debe ir acompañada de una política de austeridad real, porque eso es lo que la ciudadanía ha pedido durante años: menos gastos y más resultados.
En entrevista, reconoció algo que pocas veces se dice de forma tan directa desde el propio Congreso: el Poder Legislativo no goza de buena reputación entre la población. Esa percepción negativa, explicó, no se cambia con discursos, sino con trabajo visible y con decisiones que demuestren que las reformas responden a lo que la gente necesita y no a intereses de grupo.
En ese contexto, recordó que la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, ha insistido en que la Reforma Electoral debe tener dos pilares claros. Por un lado, austeridad en el uso de recursos públicos y, por otro, un fortalecimiento real de la democracia, donde todas las personas tengan oportunidad de participar y se erradiquen prácticas como el reparto de cargos entre “cuotas y cuates”.
Castillo Juárez subrayó que una reforma de este tamaño no puede imponerse, sino que requiere diálogo y consensos entre las distintas fuerzas políticas. La meta, explicó, es construir un sistema electoral más sencillo, menos costoso y más legítimo, que ayude a recuperar la confianza ciudadana en las instituciones y en quienes las integran.
En pocas palabras, la presidenta del Senado puso sobre la mesa una idea que conecta con el ánimo social: si la política quiere recuperar prestigio, necesita ser más austera, más cercana y más abierta, y la Reforma Electoral es una oportunidad para demostrarlo.
