Por Bruno Cortés

 

En la Cámara de Diputados se encendió una conversación que pocas veces baja del discurso al terreno real: la participación de las juventudes en la política. Ahí se realizó el Primer Foro Juvenil: Nueva Política en Nuestro País, impulsado por el diputado Gildardo Pérez Gabino, de Movimiento Ciudadano, con una idea clara: la política no es un club exclusivo ni un espacio ajeno, es una herramienta que afecta la vida diaria y que no debería quedarse en manos de los mismos de siempre.

El mensaje fue directo y sin rodeos. Durante años, dijo, se ha vendido la idea de que la política es corrupta, lejana y diseñada para unos cuantos, cuando en realidad es el instrumento más poderoso que tiene una sociedad para cambiar su realidad. Por eso insistió en que las y los jóvenes no son “el futuro”, sino el presente, una generación informada, organizada, crítica e inconforme, pero también creativa y con ganas reales de transformar el país.

Desde su perspectiva, el problema no es la falta de interés juvenil, sino un sistema político que suele tomar decisiones a puerta cerrada y usa los cargos para beneficio personal. Frente a eso, defendió que Movimiento Ciudadano apuesta por una nueva generación política, con transparencia, participación ciudadana real, apertura a la innovación y cercanía con la gente. La política, recalcó, no empieza cuando se obtiene un cargo, sino cuando alguien decide hacerse responsable de su entorno y pasar de la queja a la propuesta.

La diputada Laura Ballesteros Mancilla reforzó esta idea al señalar que lo que salga de este foro no se quedará en el discurso, sino que servirá para construir iniciativas que lleguen a la tribuna de San Lázaro y a congresos estatales. Para ella, el 2030 representa una oportunidad clave para México, pero sólo si las juventudes tienen claro hacia dónde quieren ir, con qué propósito y, sobre todo, con quién.

Ballesteros subrayó que los derechos y las libertades no se defienden en solitario, sino en colectivo, y que de poco sirve ocupar un cargo o tener la palabra si no se representa a nadie. Puso como ejemplo la necesidad de una reforma política profunda, no impuesta desde el poder, sino construida desde la comunidad, la ciudadanía, las juventudes y quienes llevan años señalando que el sistema político mexicano necesita renovarse.

El mensaje que quedó sobre la mesa fue claro: la nueva política no nace en los edificios del poder, sino en los barrios, en las calles y en la organización cotidiana. Para los legisladores de Movimiento Ciudadano, cuando las y los jóvenes entran a la política no sólo cambia el gobierno, también cambia la historia del país.

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