Por Juan Pablo Ojeda

 

La noche en Lisboa dejó más que un resultado corto. La UEFA abrió una investigación formal tras las acusaciones de comportamiento racista durante el duelo entre Benfica y Real Madrid, correspondiente a la ida del playoff de la Liga de Campeones de la UEFA.

El episodio se produjo después del gol de Vinicius Júnior al minuto 49. Tras su celebración, el brasileño denunció que el argentino Gianluca Prestianni le dirigió un insulto racista. El árbitro francés François Letexier activó el protocolo antirracismo, deteniendo el partido durante aproximadamente ocho minutos.

La tensión fue evidente. Jugadores del Real Madrid amagaron con abandonar el campo y el ambiente se crispó entre ambos equipos. En zona mixta, Mbappé fue directo y contundente: “Lo que he visto es muy claro, el número 25 ha dicho cinco veces a Vini que eres un mono. Cada uno da su opinión pero nosotros damos la información y todos tenemos que ir en la misma dirección. No se puede aceptar este tipo de actitud. Es maravilloso jugar la Champions pero dar este tipo de imagen es terrible para el fútbol mundial”. Sus palabras reforzaron la gravedad de la denuncia y colocaron el foco no solo en el hecho puntual, sino en la imagen del torneo.

Prestianni negó posteriormente haber proferido insultos racistas y sostuvo que hubo una malinterpretación. Vinicius, por su parte, afirmó que los racistas “son cobardes” y cuestionó que el protocolo no haya tenido mayor impacto. El brasileño también expresó su inconformidad por haber recibido tarjeta amarilla tras la celebración del gol.

La UEFA, que desde 2009 cuenta con un protocolo de tres pasos contra el racismo, revisa ahora los informes oficiales. Este procedimiento permite detener el juego, suspenderlo temporalmente o incluso cancelarlo si los comportamientos persisten. Además, el organismo investiga el lanzamiento de objetos desde la grada —uno impactó en Vinicius— y la expulsión del técnico del Benfica, José Mourinho, quien no podrá dirigir en el partido de vuelta en el Santiago Bernabéu.

El caso pasará a los órganos disciplinarios del máximo ente europeo, que determinarán si existen sanciones deportivas o económicas. En un torneo que presume estándares de élite, la consistencia en la aplicación del reglamento será clave para enviar un mensaje claro dentro y fuera del campo.

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