Por Juan Pablo Ojeda

 

La presidenta Claudia Sheinbaum se encuentra este viernes en Tijuana, Baja California, en una visita que combina agenda institucional, anuncios de infraestructura y una controversia social que no pasó desapercibida entre habitantes de la ciudad fronteriza. Desde ahí, la mandataria encabeza la Conferencia de Prensa Matutina y participa en la inauguración parcial del viaducto elevado en el Cañón del Matadero, una obra clave para la movilidad en la zona.

Previo a la llegada presidencial, se realizaron trabajos de limpieza en distintos puntos de la ciudad, en especial sobre la avenida Internacional. De acuerdo con reportes locales, además del retiro de escombros, personal del Ayuntamiento desalojó a personas en situación de calle en el tramo por donde podría transitar la comitiva presidencial. Trabajadores de limpieza señalaron que estas labores forman parte de tareas habituales, aunque reconocieron que en esta ocasión hubo una instrucción específica para despejar la zona ante la visita de la presidenta.

El hecho generó inconformidad entre ciudadanos, quienes denunciaron que el retiro de personas indigentes se realizó sin que fueran canalizadas a albergues o módulos de atención municipal. La crítica no fue menor: se trató, señalaron, de una acción más enfocada en “limpiar la imagen” urbana que en atender de fondo un problema social que Tijuana arrastra desde hace años. Una de las zonas intervenidas fue el área cercana al muro perimetral de las instalaciones municipales del PRI en la ciudad.

Más allá de la polémica, la visita de Sheinbaum incluye una agenda amplia. Además de la inauguración del viaducto, la presidenta tiene programado participar en la apertura de una universidad en Tijuana y trasladarse posteriormente a Ensenada, donde presentará un programa de Bienestar. Se trata de su segunda visita como presidenta a la ciudad, luego de que en octubre de 2024 acudiera a supervisar obras y encabezar actos públicos.

La gira vuelve a poner sobre la mesa una tensión constante en la política pública: mientras se anuncian inversiones y proyectos de infraestructura, persisten problemas sociales que no se resuelven con operativos temporales. En una ciudad marcada por la migración, la pobreza y la movilidad fronteriza, la presencia presidencial no solo atrae reflectores, también expone las deudas pendientes de los gobiernos locales y federales.

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